Grandiossos: LA INMIGRACIÓN, EL FIN DE EUROPA

31.7.06

LA INMIGRACIÓN, EL FIN DE EUROPA



Es importante a veces saber qué consecuencias van a tener nuestros actos, para estar prevenido ante el peligro, y poder evitar todo percance que pudiera ocurrir. Pues bien, es de importancia capital saber los estragos que va a causar la inmigración en Europa, para tomar conciencia de que hemos de pararla, y, en la medida de los posible, repatriar a todos los extranjeros a su punto de origen; pues de lo contrario, ocurrirían unos efectos desastrosos, como a continuación describiré.

Se han dado muchas razones para intentar explicar las causas que motivaron el comienzo de la inmigración masiva de extranjeros hacia Europa; algunos plenamente acertados, otros meramente banales, y muchos totalmente descabellados. A modo de ejemplo, y sin aventurarnos en teorías conspiracionistas, que ojo, no son falsas ni erróneas, podría decirse que la inmigración se debe a dos factores; en primer lugar, el hecho indiscutible de que, por lo general, la situación económica, política y social de los países de origen de la gran masa de inmigrantes es, sencillamente, deplorable; y por el contrario, Europa tiene un estatus bastante elevado, cosa que suscita envidias, y sobre todo, ganas de disfrutar de él. Por lo tanto, un factor a tener en cuenta es el ansia del inmigrante de vivir en un País civilizado y con riqueza, a cambio de lo cual, se dispone a trabajar en él. Un segundo factor, no menos importante, es el siguiente; hallándonos en plena globalización, y teniendo en cuenta las condiciones de miseria en las que estaba el inmigrante en su país, surge un interés entre los empresarios y el gran capital, de contratar a toda esa mano de obra barata, dispuesta a aceptar cualquier trabajo, sin muchas cortapisas. Obviamente, la interactuación de ambos factores provoca un efecto llamada, y a su vez, un favorecimiento en el desplazo y trato a tales sujetos foráneos.

Pues bien, encontrándonos en la situación actual, con una gran presencia inmigrante, y visos de masificarse aún más, y echando un vistazo a lo ocurrido en otras naciones hermanas, cabe preguntarse, si todo en demasía es perjudicial, ¿qué pasará con nosotros, y qué será de nuestra querida Europa?

Antes que nada, subdividiremos las consecuencias en diversos grupos, a saber: hablaremos en primer lugar, y como referente, de la situación jurídica que goza el extranjero en España, para tomar conciencia del marco en el que se amparan; en segundo lugar, examinaremos los problemas económicos que trae consigo la inmigración desbordada que vivimos, sobre todo, en el mercado laboral, y en las finanzas; continuaremos hablando de las tensiones culturales, que de hecho comenzamos a vivir, para enlazarlo con las claras divergencias étnicas, y los efectos perjudiciales que afloran en la convivencia de distintas razas. Concluiremos con un somero repaso a los aspectos sociales que conlleva el mantenimiento en el tiempo de esta situación, y podremos entonces vislumbrar, uno de los posibles futuros de Europa, no muy halagüeño por cierto.

Así pues, comencemos. El fenómeno inmigratorio, que a día de hoy resalta en magnitud, tiene su explicación dentro del ordenamiento jurídico español; con una ley y un reglamento que, respectivamente, han dictaminado el Partido Popular y el PSOE. La primera norma aprobada en el tiempo y en orden a su jerarquía, fue la ley 4/2000 aprobada por el PP en el ejercicio de su mayoría absoluta. En la misma, se incluyen una serie de preceptos encaminados a la discriminación positiva del nacional en favor del inmigrante, al aumento y consolidación del fenómeno migratorio y a la banalización de la nacionalidad.

Paso a citar los artículos de dicha ley que ponen en marcha lo que acabo de manifestar:

En el artículo 9.2 de la ley se obliga a las administraciones públicas a garantizar la existencia de un número de plazas suficientes para asegurar la escolarización de los inmigrantes. Es decir, que teniendo en cuenta que tales plazas son limitadas, los inmigrantes tienen preferencia a la hora de escolarizar a sus hijos, en detrimento de los españoles de raza; que o bien se matriculan en un colegio de pago, o bien, en caso de que no dispongan de recursos económicos suficientes, no se escolarizan.

En el artículo 14.3 de la misma ley se dice que los extranjeros, independientemente de su situación jurídica tienen derecho a los servicios y prestaciones básicas de la seguridad social. Esto es, que un irregular, un inmigrante que haya entrado en España de manera ilegal, y que conviva fraudulentamente con los españoles, obteniendo ingresos mediante el crimen, tiene derecho a las prestaciones sanitarias aun sin contribuir a la seguridad social.

En el artículo 16.2 autoriza a los familiares de los extranjeros residentes a reagruparse e instalarse en España aun sin permiso de estancia ni trabajo. El residente puede reagrupar a su cónyuge, sus descendientes, y los ascendientes de ambos. Es decir, que junto al inmigrante afincado en España, pueden unirse sus padres, cónyuges e hijos, teniendo éstos los mismos derechos en materia docente, sanitaria y laboral, que el residente.

En el artículo 16.3 se indica que en caso de que el extranjero estuviera autorizado a residir por causa de contraer matrimonio con un nacional, aun en el caso de que se rompa tal vínculo, su autorización de residencia, así cómo la de sus familiares seguirán vigentes. O sea, que si un inmigrante contrae matrimonio de “conveniencia” con un español, al divorciarse conserva la residencia para él y para su familia, de manera que la vicaría es un mero trámite para, sin tener autorización de ningún tipo, adquirir la residencia permanente.

Según el artículo 31.2 se concede la situación de residencia temporal al inmigrante que se proponga realizar una actividad económica por cuenta propia o ajena y haya obtenida la autorización administrativa para trabajar o sea beneficiario del derecho a la reagrupación familiar. Aquí está el eje de la ley, y la excusa para “aceptar” la inmigración; la otra vía, aparte de la vicaría, para que un extranjero pueda residir en nuestra Nación es el de buscar y encontrar trabajo en España, pudiendo sin trabajar obtenerla el “reagrupado”

En función del artículo 32.2 tiene derecho a la residencia permanente los que hayan tenido una residencia temporal de cinco años de forma continuada. Sobran las palabras... Cinco años de enquiste, se convierten en tumor crónico... y por la reagrupación familiar... con metástasis.

En el artículo 36.3 se dice que los empresarios que deseen contratar a un extranjero deberán obtener autorización previa del ministerio de trabajo, aunque su carencia no invalidará el contrato de trabajo respecto a los derechos del trabajador extranjero. Este es el punto de apoyo para el eje antes mencionado; no es el inmigrante el que va a pedir permiso de trabajo; es el empresario el que lo solicita, una vez haya contratado a los inmigrantes; con la particularidad de que en caso de que no tenga tal autorización, y el inmigrante esté trabajando (fenómeno conocido popularmente como los “sin papeles”) podrá tener todos los derechos que le corresponderían de tener el empresario tal autorización; básicamente, paro, baja laboral por enfermedad, seguridad social, etc. Y todo ello sin cotizar en nada ni un euro.

Hasta aquí la obra de los liberales del PP. Ahora citaré un par de artículos del reglamento 2393/2004, de manufactura socialista, que si bien le queda poco por hacer, remata bien la jugada, siendo la mayoría del reglamento más de lo mismo expuesto en la ley, pero con estos dos básicos e importantes detalles:

Según el artículo 7.3 del reglamento, los extranjeros que soliciten la entrada, para justificar la verosimilitud del motivo invocado, podrán presentar cualquier documento o medio de prueba que, a su juicio, justifique la verosimilitud de los motivos de entrada manifestados. Esto es el famoso abono, que un inmigrante puede presentar cómo documento que “acredite” su residencia por motivos de trabajo...dejando en manos del inmigrante el decidir si tal o cual documento son los apropiados. Como si a un transeúnte se le permitiera presentar en la Dirección General de Tráfico la prueba de compra de una bicicleta, para que le otorguen el carné de conducir.

En el artículo 40.1 del mismo reglamento, los extranjeros que hubieran adquirido la residencia temporal en virtud de una previa reagrupación familiar, podrán a su vez, ejercer el derecho de reagrupación respecto de sus propios familiares. Aquí la metástasis de la ley se convierte directamente en cáncer terminal, pues con este precepto se pueden multiplicar con carácter exponencial los inmigrantes con permiso de residencia en nuestro País, de manera que puede venir todo África entera en virtud de parentesco sea próximo o lejano, siempre que tengan algún pariente hasta el cuarto grado en línea colateral (un primo) trabajando en España. Si tenemos en cuenta que la mayor parte de África es musulmana, no sólo los moros, sino también los negros, y conociendo que tal religión permite la poligamia, la inmigración toma ya tintes de invasión legalizada.

Por si esto fuera poco, existe un convenio internacional sobre las pautas que se han de seguir en materia del llamado “trabajador migrante”. Estos criterios, por supuesto, vinculan a los poderes públicos de todo Estado firmante, y por medio de ellos, se consigue, como vamos a ver, la estrecha colaboración del gobierno de cada país, para favorecer y fomentar la inmigración. Se trata del Convenio europeo relativo al estatuto jurídico del trabajador migrante, hecho en Estrasburgo, el 24 de noviembre de 1977.
Según dicho convenio, el Estado de acogida habrá de comunicar a través de su embajada, las ofertas de empleo que pudiera haber a disposición de los ciudadanos del país emisor, que a su vez, comunicará a aquél, la cantidad de mano de obra que podrá enviar. Una vez acordada la “migración” el Estado de acogida, deberá hacer una evaluación médica y profesional de los inmigrantes, para saber si pueden residir, cosa que sufraga el contribuyente, ni el país de origen, ni el inmigrante. A su vez, dicho convenio prescribe que es obligación del Estado de acogida garantizar la igualdad de derechos sociales (en materia de educación, sanidad, vivienda, etc.) entre sus propios ciudadanos y los inmigrantes, estableciendo claro está, la discriminación positiva, y dejando en manos de cada Estado, su desarrollo interno, cosa que hemos visto en las normas anteriormente citadas. Por último, se establece, que correrá por cuenta del Estado de acogida, es decir, del contribuyente, los gastos que ocasionaren los transportes y viajes del inmigrante de su país de origen al nuestro, y del nuestro al suyo, de manera que el inmigrante viaja gratis.

Cabe llamar la atención que ésta es una norma aprobada por una institución supranacional, el Consejo de Europa, y me remito a mi anterior conferencia, para recordar cómo está planeada la sumisión de los Estados, y por lo tanto, de las Naciones, al Nuevo Orden Mundial. Conviene citar además, que el gobierno español ya se encargó de copiar este convenio al acordar tratados semejantes con otros países ajenos a la Unión Europea, tales cómo ecuador o Marruecos, lo que explica en parte el importante flujo migratorio que se ha producido.

Hasta aquí el marco jurídico, espero que haya resultado ilustrativo. Ahora pasaré a explicar las repercusiones económicas que trae consigo el establecimiento masivo en Europa de gente foránea, y que se ve auspiciado y amparado por la regulación descrita antes.

Aunque sería necesario introducir un par de nociones económicas para una mejor comprensión de lo que pasaré a comentar, tampoco es mi intención aburrir sobremanera a los aquí presentes, así que, dentro de la coherencia, intentaré simplificar al máximo los razonamientos. Todo el mundo sabe que en España había paro aun antes de que llegaran todos los inmigrantes que hay ahora, y además, lo hay a día de hoy, cuando prevemos que la oleada migratoria se va a acentuar. El paro se da cuando en una macroeconomía, no se usan todos los factores de producción disponibles, es decir, no produce todo lo que puede, esto es, resulta ineficiente. Esto puede darse bien por una falta de consumo, que implica que los productos no se vendan y se reduce la producción, o bien, porque no se invierte lo necesario como para que crezca la economía, y los puestos de trabajo. Un ejemplo paradigmático es la barra de un bar; en el primer caso, si sólo hay un cliente, no es necesario que todos los camareros le atiendan; y en el segundo caso, pese a estar abarrotado de clientela, tras la barra caben ciertos camareros, que pese a no dar a basto, si fuesen más no podrían moverse, se estorbarían entre sí, y atenderían aun menos clientes. La situación en España es la segunda. Al haber falta de puestos de trabajo hay gente desempleada.

Dentro de esa situación, la gente desempleada no consume todo lo que quisiera, no puede permitírselo, con lo que las empresas ven reducidos sus beneficios. Es en ese momento cuando los empresarios reducen sus costes de producción para sacar más o el mismo beneficio que antes. Les interesa contratar mano de obra barata. Y es aquí donde entra el juego el inmigrante. No es cierto que el trabajador español reniegue de cualquier empleo, lo cierto es que el empresario está interesado en contratar al inmigrante para ahorrarse dinero. Pues bien primeras repercusiones económicas que tiene la inmigración, hace aumentar el paro, de nacionales por supuesto, y reduce los salarios, en los convenios colectivos de negociación entre sindicatos y patronales. Eso no es todo. Si resulta que el PIB no ha variado, y sin embargo aumenta el consumo, porque los nuevos habitantes perciben renta, y por tanto, consumen; se da un hecho bien sencillo, la inflación. Pasa esto porque existiendo un volumen de producción determinado, si hay una demanda mayor que no se puede satisfacer, al ser los bienes escasos, suben los precios. Tenemos pues que la inmigración, entre otros factores, también es causa de un aumento en la inflación.

Sigamos con las repercusiones económicas, es conocido de sobra por todos, que los inmigrantes envían divisas a sus países de origen, es decir, parte del dinero que perciben aquí, en lugar de destinarse al consumo aquí, va a parar a otro país. Esto no tiene importancia si son pocas las personas que lo hacen; pero en cuanto son millones la cosa cambia; es la evasión de capitales; delito que curiosamente, ha sido destipificado. ¿Que sucede si parte del dinero en circulación, desaparece del mercado? Muy sencillo, se reduce el consumo, y la renta; provocando además un aumento en los tipos de interés. Al existir menos dinero, se valora más, y aumenta el interés del mismo; a su vez, la inversión, se reduce si aumenta el tipo de interés. Conclusión, la evasión de capitales realizada por los inmigrantes, sube el interés de los préstamos e hipotecas, y frena la inversión, que recordemos, es necesaria para que crezca la economía y se reduzca el paro. Por añadidura, se reduce la renta per cápita, pues no puedes pagar a alguien más dinero, si el dinero escasea, si no hay dinero para consumir…Una crisis económica brutal.

Viendo la solución que se tomó tras el crack del 29, un incremento del gasto público solucionaría toda la situación, pero eso también resulta afectado por la inmigración. Al estar obligados por ley los poderes públicos para proveer de todo tipo de servicios a los inmigrantes, y al no contribuir estos en ningún sentido, son los nacionales los que sufren un aumento en la tributación, es decir, pagar más impuestos y más tasas, pues de lo contrario, el Estado no puede hacer frente a tales gastos. En resumen, el inmigrante ocasiona en la economía familiar del nacional, que se quede en el paro, o bien que acepte un salario reducido, que aumente el precio de su cesta de la compra, que aumente el interés de sus préstamos e hipotecas, y para más INRI, que aumenten los impuestos que habrá de pagar. La inmigración nos arruina.

Una vez descrito el desolador panorama económico que nos aguarda, hay que citar otra no menos halagüeña escena que habremos de vivir; los choques culturales. No puedo realizar aquí un análisis del origen de las culturas y su significado, pues escapa en dimensión al propósito de la presente conferencia, no obstante, puedo nombrar una serie de detalles que pueden hacernos comprender la importancia de la cultura, de las culturas, en la convivencia con los inmigrantes. Una civilización, se corresponde con unos determinados niveles de cultura y tecnología, en nuestro caso, es la civilización occidental, Europa. La identidad con una civilización responde en la medida en que los individuos y las naciones se encuentren integrados en las costumbres y valores de aquélla, constituyendo los sujetos que geográficamente se encuentren en el ámbito de una determinada civilización, y que no estén integrados en la misma, una diáspora. Aquí radica el problema de la inmigración.

En su mayoría, los inmigrantes pertenecen a civilizaciones con una cultura diversa y distinta a la occidental, de manera que aun cuando se encuentran en Europa, son reacios a abandonar sus tradiciones. Partiendo de su protección jurídica, los inmigrantes reclaman el respeto y la tolerancia al multiculturalismo, simplemente porque no desean integrarse. El problema es cuando se respeta el multiculturalismo; que es lo que sucede a día de hoy. Siendo sujetos dispersos, no habría problema para su integración, pero debido a la magnitud de la inmigración, existen diásporas culturales dentro de nuestra civilización, que amenazan sus bases y cohesión. Examinemos pues en qué consiste esta diáspora.
Los inmigrantes que se afincan aquí, suelen reunirse habitualmente, como refuerzo para sustentar su cultura en nuestro país, creando si cabe guetos en los que conviven aisladamente, promoviendo una especie de embajada o subastado idéntico a sus países de origen, pero dentro del nuestro. Las diásporas se pueden asemejar a las células terroristas, o a los espías. Se esfuerzan por pasar inadvertidos frente a los demás, pero en su interior guardan unas convicciones y unas tareas totalmente opuestas al resto de ciudadanos que les rodea. Suponen un objeto extraño dentro de una civilización, paso previo para la interpenetración entre civilizaciones. Y es aquí donde hemos de examinar el problema; visto el nivel de decadencia de la civilización occidental, con una clara falta de impulso vital, debido a su individualismo, corrupción, destrucción de la familia, crepúsculo del deber y pereza generalizados, un incremento del analfabetismo y la ignorancia, y en definitiva, una desunión y desaparición de la comunidad, no hay un claro soporte para la supervivencia e imposición de nuestra cultura, la cual, está siendo olvidada. Para que una cultura subsista, ha de aliarse con el poder, mantenerse desde él; y para que pueda imponerse, ha de existir una clara voluntad de imperio por parte de sus integrantes; como así sucediera con el Impero Romano, o el Imperio Español. Una civilización subsiste pues reafirmándose así misma e imponiéndose sobre los demás. No es el caso de occidente.

Gracias a la decadencia nuestra y a la inmigración como vehículo de otras civilizaciones, el hecho de prestar atención y promover la “multiculturalidad” no hace otra cosa que destruir nuestra civilización y dejarnos a expensas de que otra se imponga y nos invada. Dentro de la identidad de un pueblo, de una raza, se encuentran sus arquetipos míticos, sus atavismos culturales, si dejamos que perezca nuestra cultura, nuestra civilización se derrumbará, y nuestra identidad desaparecería. Así pues, hay que tener en cuenta las misivas y valijas culturales que traen consigo los inmigrantes, pues al igual que un parásito puede acabar con su portador, la cultura foránea que se nos siembre, puede competir con la nuestra y derrotarla. En este asunto especial atención hemos de prestar a la inmigración musulmana, que todos sabemos, tiene por propósito volver a invadir Europa.

Obviamente, la cultura está claramente enraizada con un pueblo, con una raza, entonces, a decir verdad, bajo esa lucha cultural, bajo ese choque de civilizaciones, se oculta una rivalidad étnica, para intentar ocupar nuevos territorios ajenos. Por ello hay que analizar los peligros biológicos que lleva aparejada consigo también, qué si no, la inmigración. Como en temas anteriores, no me pienso explayar mucho en tecnicismos, ni desarrollar toda una gama de estudios para conocer exactamente la materia de la que tratamos, aunque con una serie de pinceladas podrá obviamente comprenderse. La radiología incluye como parámetros no sólo el color de la piel, que tiene una función básica respecto de la radiación solar, sino que comprende también la forma y tamaño de la nariz y el cráneo, la textura de los músculos, el grupo sanguíneo, la densidad ósea, el volumen encefálico, y otros aspectos que influyen, y de qué manera, en el comportamiento de las razas. Sobre este punto cabe aclarar una serie de cosas. En primer lugar es un error considerar las razas puras ab initio, cómo si por arte de magia fuesen creadas, a semejanza del hombre de barro, de la nada y sin un porqué, ni un cómo. Las razas son fruto de la evolución y de la adaptación al medio, estando estrechamente vinculadas con la tierra, lo que es de aquí no es de otro sitio y viceversa. Cuando provienen razas de otros territorios a uno, sin haberse adaptado, hay un claro enfrentamiento por el espacio vital entre los autóctonos y los foráneos, ser racista en definitiva, es un instinto natural en defensa del territorio, en defensa de los alimentos que pertenecen por raigambre a un pueblo, y es un no querer que otro pueblo los usurpe.



El primer problema étnico que plantea la inmigración es pues, la competencia de diversas razas por unos recursos limitados. A esto hay que añadir, que las foráneas no están adaptadas al clima, y no encajan bien en el lugar de acogida, con lo que sufren disfunciones. Por otro lado, los inmigrantes pueden ser portadores de enfermedades que no tienen su origen aquí, lo que supondría una serie de pandemias que afecten a la población autóctona y de la que se libren los foráneos. Antes hemos hablado del choque de culturas y de la civilización, y hemos dicho que está en clara consonancia con el pueblo al que pertenecen. Evidentemente el nivel moral, e intelectivo de un pueblo se debe fundamentalmente a sus caracteres raciales, el espíritu del pueblo tiene pues su origen en los genes y las pautas de comportamiento que éstos marquen. Pues bien, ante los inmigrantes Europa se enfrenta a un problema de gran calado en este aspecto. Racialmente los blancos son superiores.

Para alcanzar altos niveles de cultura y tecnología, se precisa de inteligencia y de tiempo. Pues desde que apareció el homo sapiens sobre la tierra hace cien mil años, todas las razas hemos tenido el mismo tiempo para alcanzar el mismo grado de civilización, y sin embargo no todas lo han conseguido. Dicen que no dejamos que se desarrolle el tercer mundo, pero en verdad no tienen capacidad para desarrollarse. En África viven aún en la edad de piedra, desconocen los metales, toda la “civilización” que pueda haber en dicho continente fue importada por el colonialismo europeo, de no haber existido éste, hoy día no existiría ningún estado africano; el tercer mundo sería selva y sabana, nada más. Y hay una explicación biológica al porqué de la incapacidad de otras razas de alcanzar un alto grado de civilización; y está en la cabeza. La raza blanca tiene una capacidad craneal de 1500 centímetros cúbicos, mientras que los negros tienen mucha menos capacidad, 1300 centímetros cúbicos, lo que se traduce en un cerebro de menor tamaño, con los lóbulos frontales poco desarrollados, es decir, menor inteligencia. Hay que saber que las distintas especies que se sucedieron evolutivamente hasta que surgió la nuestra, tenían conforme evolucionaban, cada vez mayor capacidad craneal, lo que se traducía en una mayor capacidad técnica y una mejor organización grupal, pasándose del paleolítico al neolítico gracias al incremento de la inteligencia.

Un fenómeno sociológico concluyente a este respecto es la dispar “suerte” que han tenido los dos continentes americanos; el del norte, y el del sur. América del norte, poblada por blancos, ha alcanzado el mayor nivel de civilización logrado hasta la fecha, convirtiéndose en primera potencia económica mundial, mientras que América del sur, poblada por la raza amerindia y por mestizos, forma parte de ese tercer mundo que es incapaz de desarrollarse por sí solo. Incluso en Sudamérica, los altos cargos los ocupan los mestizos, que llevan en su sangre parte de la raza blanca, siendo los amerindios puros los que constituyen los estratos medios y bajos de renta. Queda así demostrada la inferioridad de esas razas que invaden las fronteras de occidente, para disfrutar de la calidad de vida derivada de un alto grado de civilización que en sus países de origen no tienen, porque no son capaces de conseguirla. Por ello mismo, aquellos que no son capaces de conseguir ese cenit social, son totalmente incapaces de mantenerlo, y no les importa lo más mínimo, dado su bajo nivel cultural, y por lo tanto, moral.

Es pues alarmante el hecho de que esas razas inferiores invadan nuestro continente, puesto que la civilización de la que pretenden disfrutar, ha sido creada por la raza blanca, pero si ésta desaparece, bien por el aborto, bien por el mestizaje, no podrá subsistir su civilización. En el promedio de que eso ocurra nos encontramos con sujetos invasores que son totalmente incapaces de llevar a cabo una tarea que realizaría óptimamente un blanco, con lo que aquí tiene el origen todos los problemas económicos, políticos, culturales, y sociales que se produzcan a consecuencia de la inmigración.
La diáspora, la disminución de la producción, la decadencia cultural, el aumento de la criminalidad, y un largo etcétera tienen su origen en el carácter bárbaro y salvaje de las razas inmigrantes, es evidente para cualquiera, aunque el racismo sea condenado por los medios. La consecuencia más desastrosa que pueda haber para la desaparición de nuestra identidad, es que tomando como punto de partida la condena del racismo, se fomente el mestizaje. Imbuir y mezclar de taras tu raza, la raza blanca, trae consigo consecuencias nefastas. Se ha comprobado estadísticamente que la homosexualidad predomina en poblaciones mestizas, pero eso sólo es un apunte, cabe considerar que los hijos hereden en parte la disminución de la inteligencia, y del buen comportamiento a causa del mestizaje; que aunque sólo sea un riesgo, es demasiado grande como para correrlo. Si el aborto es un genocidio silencioso, el mestizaje es un genocidio indoloro, pero de iguales consecuencias, la desaparición de la raza blanca.

Finalmente cabe hacer referencia a los aspectos sociales en los que se reflejan todos los problemas anteriormente citados. Es de prever, teniendo en cuenta los datos previamente citados, que en la sociedad surjan grietas de gran calado, que amenacen con su demolición. Por parte del Estado, se dotará de ayudas sociales a los inmigrantes con preferencia respecto de los nacionales, lo que supone un perjuicio grave para la economía y la salud de éstos últimos, en definitiva, les dificulta su propia subsistencia, además por quien es el máximo responsable para garantizarla; a nivel de calle, debido a su no integración cultural, sus bajos salarios, y su comportamiento atáxico, los inmigrantes aumenten la criminalidad y hagan de la convivencia una ciudad sin ley, por supuesto, con el amparo de la administración; y en el marco internacional, la decadencia de occidente, debido a la falta de cohesión y unión de los individuos y diversos grupos étnicos hará imposible la competencia frente al resto de civilizaciones, caracterizadas por una renovada toma de confianza.

El destino de Europa, si no frenamos la inmigración, y retrotraemos la situación a antes de que ésta se produzca es ni más ni menos que el de servir de escenario para las guerras étnicas. Efectivamente, una vez sea minoría la raza blanca, y hayan copado suficiente poder los diversos grupos étnicos que nos invaden, estando pues ya asentadas y “desplegadas” las diásporas; procederán a luchar y combatir entre si, para quedarse con el botín, los recursos naturales y la tecnología europeas, frente a lo cual, los europeos auténticos serán meros espectadores pasivos. Una vez concluido el enfrentamiento, o mientras dure este, ¿surgirá de Europa una nueva civilización? ¿El multiculturalismo y el mestizaje traerán consigo una nueva identidad? Decididamente no. Aparte de que la mezcla de sangres y de culturas no trae consigo nada mas que un debilitamiento de la fuerza primigenia de ambas, es cierto que el grupo de inmigrantes que consiga usurpar a los europeos la hegemonía en nuestra tierra se enfrentarán a una doble diatriba; por un lado, su personal desarraigo, al encontrarse lejos de su país e origen, lo que implica una falta de integración y compenetración con su nuevo hogar; el pueblo que nos sustituya no estará motivado para defender su nuevo territorio, para forjar un nuevo imperio. Por otro lado, heredarán la decadente cultura occidental de los últimos tiempos, el liberalismo y la democracia, que asimilándolos, no traen consigo nada más que materialismo, hedonismo, escepticismo y relativismo moral, principios que, desde siempre, son opuestos a la tradición, y como tales, son los elementos clave para la disgregación y destrucción de cualquier civilización. Concluyendo, el destino de Europa, o lo hacemos nosotros, o no tiene otro más que la muerte y desaparición; aun estamos a tiempo de evitarlo.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

No se que dais más, si asco o pena.

5:35 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

sois unas ratas de laboratorio os manipulan y komeis d su mano menuda panda de mamones

1:59 p. m.  
Anonymous dani said...

Me sorprende que utilice palabras cultas para definir algo tan absurdo.
De qué tiene usted miedo?, o ustedes...
adoradores de trapos y de geypermans de plástico, si almenos utilizara usted palabras propias, víctima de la propaganda y del monopensamiento, sabe usted que su cultura y su sangre vienen del PUTO MONO??, no lo sabía, o piensa usted que Adán no tenía ombligo y esas cosas..., bien. No sabe usted que el suelo pertenece a las empresas??? Seguro que es usted un consumista de la manipulación empresarial, sabe usted jotas, coplas, bulerías, rumbas, canciones populares?, conoce usted la literatura, el teatro?, o CONSUME USTED CINE PROPAGANDISTA YANKY DE MIERDA?
Soy LEGIONARIO con mayúsculas, y no tiene usted NI PUTA IDEA de lo que es inmigración si no ve morir de hambre a alguien en sus brazos.

1:00 p. m.  
Blogger EL_OKALANI´S said...

LA BUENAS DIAS. SOY EL OKALANI´S DESDE VENEZUELA.. QUE LINDO MENSAJE TIENE ESTA PAGINA.. QUIERO COMPRARTIR MI POST DEL MES CON USTED " LA AFRICA EMPOBRECIDA" ME GUSTARIA QUE ME APOYEN !!
SE LES QUIERE
ATTEN TU AMIGA
WILERNYS BERMEJO... BESOS
http://el-okalanis.blogspot.com/

4:20 p. m.  
Anonymous sara said...

me da pena leer un comentario san xenofobo y fuera de la realidad, lo leo y me parece estar en siglos pasados , cuando se hablaba de superioridad biologica de razas... jajajaja. el que hizo ese analisis tan retorcido es un pobre ignorante , que juzga a la gente no por lo que aportan sino por sus propios prejuicios. Me parece leer a Hitler, afortunadamente ya murio

7:27 p. m.  

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